lunes, 25 de junio de 2012


El Palacio Concha-Cazotte


Su primer propietario fue José Díaz Gana, quien adquirió en 1872 el terreno. Se comenzó ese mismo año la construcción del palacio y que finalizó en 1875.
Luego de perder su patrimonio, el nuevo dueño del Palacio Díaz Gana fue Don Enrique Concha y Toro, de esta forma el Palacio Díaz Gana pasó a llamarse Palacio Concha-Cazotte, y por más de 40 años gran parte del acontecer de la vida social de la ciudad de Santiago se desarrolló en sus más de 3.500 metros cuadrados.
El palacio tenía un estilo absolutamente romanticista, es la recreación de una fantasía bizantina e islámica, los diseños islámicos estaban entreverados en una planta y en arcos exteriores en los que se alternaban los arcos de medio punto con los de herradura y los cuerpos laterales rematados en almenas medievales. Se destacan las lacerías piramidales que rematan los cuatro arcos de herradura de los laterales de la fachada y mucho más elaboradas, las del piso central.
Disponía de tres cúpulas islámicas, dos minaretes que sobrepasaban con creces las cúpulas laterales e igualaban a la central, resultando una hibridación de torreones islámicos con campaniles bizantino-venecianos. Tenía lujosos jardines, fuentes con juegos de agua, una laguna con puentes, una gruta y diversas esculturas traídas desde Europa.
En los años en que Enrique Concha y Toro y su esposa Teresa Cazotte vivieron en el palacio, adquirieron numerosas obras de arte, convirtiendo su casa en una verdadera galería compuesta casi exclusivamente de obras de artistas de los siglos XVI, XVII y XVIII.
Los Concha Cazotte fueron famosos por organizar fiestas y bailes en su propiedad, de todos estos, la más renombrada fue una que organizaron en 1912; una fiesta de disfraces que dio de hablar por más de 10 años.
Por más de 40 años, gran parte del acontecer de la vida social de Santiago se desarrolló en este palacio. A medida que los Concha Cazotte fueron perdiendo su patrimonio económico, fueron vendiendo sus antiguas posesiones hasta que en 1922, año en que muere don Enrique, su viuda decidió urbanizar la quinta, para ello encomendó su loteo a Arturo Besa Rodríguez. Tras la muerte de doña Teresa en 1932, sus hijos remataron la galería de cuadros, las esculturas, las lámparas, muebles y chimeneas de la casa, el 5 de septiembre de 1932, siendo el más martillero don Arturo Calvo Mackena. Además se vendió el palacio, que fue demolido y en su lugar se construyeron nuevas casas, lo que actualmente hoy es conocido como el barrio Concha y Toro, en honor a su mayor fundador.



1 comentario:

  1. ademas de las fotos, la historia ¡¡
    http://brugmannrestauradores.blogspot.com/2010/03/15-de-octubre-de-1912-baile-de-la.html

    ResponderEliminar